Por: Yadira Arenas Briones
*Publicado en Revista Multiversidad Managment
Los
seres humanos somos sociales por naturaleza, por ello, hemos desarrollado una
serie de competencias que nos permiten interactuar con los demás de forma
efectiva y mutuamente satisfactoria. A estas habilidades se les conoce como
competencias sociales.
Dentro
de todo el abanico de competencias sociales, existe la comunicación asertiva.
Alberti (1999) explica que el inicio de la asertividad surgió por los
diferentes sucesos históricos originados por el deseo de ciertas personas como
Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Lech Walesa, entre muchos otros, de
cambiar hechos intolerables como la discriminación, la guerra o la pobreza.
Pero en el campo científico, la comunicación
asertiva ha ido evolucionando con el paso del tiempo, ya que inicialmente era
conocida bajo el único término de asertividad. Según Caballo (2007), fue Salter,
en 1949, quien en su libro Conditioned
Reflex Therapy menciona la palabra “excitation”, que en su momento era el
equivalente a asertividad. La investigación realizada por Salter fue continuada
por Wolpe en 1958, quien comenzó a utilizar el término asertivo, en estrecha
relación y conjugación con las competencias sociales. Después siguieron Lazarus
y Wolpe, en 1966, quienes en el mismo año realizaron más aportaciones a la
conceptualización de la asertividad. Por último, en 1970, Alberti y Emmons publicaron el libro
Your perfect right, éste fue el
primer libro dedicado exclusivamente a la asertividad y a las llamadas entonces
“habilidades sociales”. Actualmente la palabra “competencia” incluye,
como es bien sabido, no solo habilidades, sino también conocimiento teórico y
actitudes. Por ello, se habla de competencias sociales.
Por otro lado, el estudio de la asertividad como
competencia social en los niños, se remonta a los años 30. Según Phillips
(1985), varios autores (especialmente en el ámbito de la psicología social)
estudiaban la conducta social en niños bajo distintos aspectos, que actualmente
podríamos considerar dentro de las competencias sociales.
Por ejemplo, Williams (1935) estudiaba el desarrollo social
de los niños, que hoy día podríamos englobar dentro del término de asertividad.
Murphy y Newcomb (1937) distinguieron al trabajar con niños dos tipos de
estilos de relación: una socialmente asertiva y otra socialmente molesta y
ofensiva.
En resumen, la enciclopedia de
Psicología (2000) define asertividad como aquella característica que posee una
persona que expresa con fluidez y sin ansiedad sus ideas y opiniones de forma
correcta y empática. Con el paso de los años, el término de asertividad ha ido
acompañado de la palabra comunicación que ha dado como resultado el concepto de
comunicación asertiva.
En este sentido, Bonet (1997) indica
que una comunicación asertiva es aquella que manifiesta la voluntad que tiene
una persona de hacer valer sus derechos
y de expresar sus sentimientos e ideas en el momento que le parezca
oportuno, sin violar los derechos de su interlocutor. Por lo tanto, la
comunicación asertiva es entendida como la libertad emocional y de expresión
que posee una persona sin transgredir la integridad de los demás.
Diversos
autores, entre ellos García (2008), han mencionado las características e
implicaciones que la comunicación asertiva genera en las personas que la
practican, comprobando que la asertividad mejora las relaciones
interpersonales, evitando malentendidos. Para el autor, una comunicación
asertiva consiste en:
·
Expresar sentimientos.
·
Hacer peticiones.
·
Expresar amor y afecto.
·
Expresar enfado y descontento
de forma justificada.
·
Expresar derechos legítimos.
·
Decir “No”.
·
Expresar opiniones personales.
Con lo
cual, estás manifestaciones provocan en las personas:
·
Satisfacción propia.
·
Mejora de la autoestima.
·
Buenas relaciones sociales.
·
Aumento de la comprensión del
mundo, de los demás y de si mismo.
·
Toma de decisiones propias y
correctas.
·
Pensamiento crítico.
·
Sentirse en control y con
dominio de las situaciones.
·
Conseguir sus propósitos.
De esta manera, se puede entender la
comunicación asertiva como una forma eficaz y sana de interacción entre los
individuos, sea cual sea la situación que se deba de afrontar y en cualquier
contexto.
Vivas,
Gallego y González (2006) mencionan que existen dos tipos de comunicación
asertiva: de aprobación u aceptación y de rechazo u oposición. Las competencias
de oposición son aquellas que se aplican en situaciones de interacción con el
fin de manejar conductas poco razonables de los demás, conservando la propia
autoestima; mientras que la comunicación asertiva de aceptación se relaciona
con la capacidad de ofrecer y recibir reconocimientos y cumplidos por una buena
conducta.
Dichas
habilidades aumentan la autoestima tanto del emisor como del receptor al
mostrar aceptación y afecto entre ambos y, al mismo tiempo, facilitan la relación de confianza aumentando la
satisfacción recíproca.
De
esta forma se establece la importancia
de la comunicación asertiva, como una habilidad social y humana en pro de una
relación positiva con los demás. Es imperante conocer de igual manera, los
enfoques opuestos a la comunicación asertiva: la comunicación pasiva o conducta
pasiva y la comunicación agresiva o conducta agresiva.
En
la siguiente tabla, se muestran algunos aspectos que Ronquillo (2006) señala,
en cuánto a las características que
distinguen a estos tipos de comunicación mencionados: asertiva, pasiva y
agresiva.
TIPOS
DE COMUNICACIÓN
|
||
Comunicación
pasiva
|
Comunicación
asertiva
|
Comunicación
agresiva
|
-Permite a otros elegir por él.
-Posee una personalidad introvertida.
- En situaciones de ganar-perder, es quien
pierde.
-Utiliza un tono de voz bajo.
- Titubea al hablar.
- No sabe decir “No”
|
- Es sincera.
- Cuida sus palabras.
- Se respeta a sí mismo y respeta a los
demás.
- Toma decisiones por sí solo.
-Expresa lo que siente y piensa de forma
clara, precisa y directa.
- Las situaciones de ganar- perder las
convierte en ganar- ganar.
|
- Es sincera pero sin tacto.
- Es hiriente.
- Es directo.
- Expresa lo que piensa y siente sin
preocuparse por la o las otras personas.
- Se alaba a sí mismo constantemente.
- Es autoritario y prepotente
- En situaciones ganar- perder siempre
procura ganar.
|
Elaboración
propia, 2015, a partir de Ronquillo (2006).
Es así
como se denota que las conductas pasiva y agresiva forman parte del mundo de la
comunicación no asertiva. Las personas pasivas suelen serlo porque así evitan
conflictos y las agresivas para conseguir lo que quieren (quedándose solas en
el camino).
La
comunicación no asertiva pasiva, implica:
“…la violación de los propios
derechos al no ser capaz de expresar honestamente sentimientos, pensamientos y
opiniones… permitiendo a los demás que violen nuestros sentimientos, o
expresando los pensamientos y sentimientos propios de manera autoderrotista...”
(Caballo, 2005)
El
comportarse pasivamente puede dar malos resultados, tanto para la persona que
ejerce este tipo de comunicación como para sus interlocutores.
En
cuanto a la conducta agresiva, en un afán de defender los derechos, las ideas y
los sentimientos personales, se hace uso de conductas deshonestas, inapropiadas
que en muchos casos, pueden transgredir la integridad de los demás, ya que el
objetivo de este tipo de comunicación es el ejercer el poder, el dominio y
vencer a toda costa, forzando a la otra persona a perder.
De esta forma se puede visualizar
que la comunicación asertiva puede prevenir o erradicar muchos conflictos. Es
cierto que no todas las personas han desarrollado esta competencia, sin
embargo, se puede adquirir y desarrollar a través de la aplicación de diversas
técnicas que han sido creadas para conseguir ese objetivo.
Van-
der Hofstadt (2005), en su libro El libro de las habilidades de comunicación,
explica una serie de técnicas asertivas que
están orientadas a modificar el comportamiento de la persona adulta que las
emplee, para hacer valer sus derechos y expresarse asertivamente en situaciones
de conflicto. Dichas técnicas se presentan a continuación:
- Técnica del disco rayado: Consiste en repetir su punto de vista con tranquilidad, sin despistarse ni dejarse ganar por aspectos irrelevantes a la conversación. Ejemplos: “Si, pero lo que yo digo es… “Entiendo, pero creo que lo que necesitamos es…”
- Técnica del acuerdo asertivo: Responda a la crítica admitiendo que ha cometido un error, pero separándola del hecho de ser una buena o mala persona.Ejemplo: “Si, empecé la reunión tarde pero en general suelo ser bastante puntual”
- Técnica de la pregunta asertiva: Consiste en incitar la crítica con el fin de obtener información para emplearla en su propia argumentación. Ejemplo: “Dice que no le convence mi idea pero ¿qué es lo no le agrada exactamente?”
- Técnica para procesar el cambio: Desplace el foco de la discusión hacia el análisis de lo que ocurre entre su interlocutor y usted, dejando aparte el tema. Ejemplo: “Nos estamos saliendo del tema y acabaremos hablando de cosas pasadas mejor volvamos al problema”
- Técnica de la claudicación simulada: Aparente ceder terreno pero sin hacerlo realmente, es decir, se debe mostrar de acuerdo con el argumento de la otra persona pero sin cambiar la postura propia. Ejemplo: “Es posible que tengas razón, seguramente podría ser más generoso, pero en realidad…”
- Técnica de ignorar: Ignore la razón por la que su interlocutor parece estar enfadado y aplace la discusión hasta que éste se encuentre tranquilo. Ejemplo: “Creo que ahora estás un poco alterado. Lo mejor es que te tranquilices y hablemos más tarde”
- Técnica del quebrantamiento del proceso: Responda a la crítica que intenta provocarle con una sola palabra o frase lacónica y breve para disminuir las posibilidades de contra argumentación. Ejemplo: “Si”, “No”, “Quizá”, “es posible”.
- Técnica de la ironía asertiva: Responda positivamente a la crítica hostil. Ejemplo: “Gracias, que amable”
- Técnica del aplazamiento asertivo: Aplace la respuesta a la afirmación que intenta desafiarle hasta que se sienta tranquilo y capaz de responder a ella apropiadamente. Ejemplo: “Prefiero reservarme mi opinión al respecto”, “No quiero hablar de eso ahora”
Estas
técnicas desde luego no funcionan a la primera, deberán ser aprendidas a través
de la práctica sistemática para desarrollar eficazmente la habilidad de
comunicarse asertivamente. Por otra parte, existen una serie de derechos
expresados a manera de decálogo en forma de afirmaciones sobre las
responsabilidades, límites y obligaciones inherentes a las personas que
practican en su vida la comunicación asertiva.
- Tenemos derecho a valorar y conocer nuestro propio comportamiento, pensamientos y emociones, y ser congruentes con ellos.
- Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
- Tenemos derecho a decidir si nos incumbe o no la responsabilidad de ayudar a otras personas con problemas.
- Tenemos derecho a cambiar de parecer.
- Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables de ello.
- Tenemos derecho a decir “No lo sé”.
- Tenemos derecho a decir que “no” a una persona que quiere que hagamos algo que no queremos hacer.
- Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
- Tenemos derecho a decir: “No lo entiendo”.
- Tenemos derecho a decir: “No me importa”.
Ahora
bien, en el caso de los niños, nosotros, como adultos asertivos, tenemos
también la responsabilidad de formar a niños asertivos, desde cualquier
trinchera, ya seamos los padres o los profesores de los pequeños.
-
Aunque parezca trillado,
educar con el ejemplo es lo mejor, así que lo primero es ser asertivos y ser
asertivos delante y con los niños (al contrario que agresivos o pasivos). Permíteles expresar sus
sentimientos enseñándoles a hacerlo sin gritar, cuánto más se les reprima o
censure será más difícil conocerlos y sobre todo gestionarlos, bajo límites
adecuados y conscientes.
-
Si no estás de acuerdo
con alguna conducta del niño, pregúntale por qué lo hace, escúchalo y llega a
acuerdos, no le impongas tu opinión (siempre y cuando el niño no corra
peligro).
-
Sé claro y preciso al
expresarles lo que quieres y lo que necesitas, así le estarás enseñando a
hacerlo de la misma manera. Aprende a decirles que
“No” cuando, como decía Gabriel García Márquez, es que no, esto te ayudará a
establecer límites más claros.
- Acepta un “no” por
respuesta de ellos, este aspecto depende la situación, hay cosas negociables
pero otras no. El niño o la niña también deberá aprender a fijar sus propios
límites.
-
Ofrécele a un niño un
ambiente de confianza y aceptación, donde pueda sentirse cómodo comunicándose,
sin temor a ser rechazado. Dales oportunidad de
expresar lo que no les gusta pero de forma adecuada y con respeto a las
diferencias. Si los niños tienen una
edad entre los 7 y los 12 años, entonces puedes hablarles más claramente, de lo
que significa la comunicación asertiva frente a los otros tipos de
comunicación: pasiva y agresiva, basándote en algunos ejemplos cotidianos. En
niños más pequeños puedes realizar juegos sobre el tigre (agresivo), el perro
(asertivo) y el ratón (pasivo).
Un niño que desarrolla la competencia de la
comunicación asertiva, es un niño respetado y aceptado, que también respeta y
acepta toda la diversidad que hay en su mundo.
Es
importante añadir que este tipo de comunicación puede ayudar a prevenir o a
detectar diversos conflictos, algunos de ellos muy graves y peligrosos en los
menores como acoso escolar, abusos, entre muchos otros. Pero no se puede dar lo
que no se tiene.
Bibliografía
-
Caballo, V. (2007) Manual de evaluación y entrenamiento de las
habilidades sociales. Siglo XXI de España Editores S.A. España
-
Ronquillo, H. (2006) Administración básica de la empresa familiar.
Panorama Editorial S.A. de C.V. México
-
Van- der Hofstadt
Román, C. El libro de las habilidades de
comunicación. Edit. Díaz de Santos, 2005. España.